[Softwarelibre] [Off Topic]: Esclarecedoras Respuestas sobre Internet en Cuba
Javier Enrique Tiá Marín
javier en eftssc.co.cu
Lun Jun 18 13:40:28 VET 2007
Interesante el artículo:
Diez mentiras en La Vanguardia: La Internet en Venezuela según Pasquali [1],
muy esclarecedor con relación a Internet en Cuba:
[1]
http://www.cubadebate.cu/?tpl=design/noticias.tpl.html&newsid_obj_id=9369
Para aquellos sin internet, parte esencial por no ser pequeño el
artículo:
Veamos algunas de las afirmaciones:
1. Es preocupante que se esté tendiendo entre La Guaira (Venezuela)
y Siboney (Cuba) un cable submarino de fibra óptica de 1.552 kilómetros
de longitud.
¿Qué tiene de raro? ¿Por qué olvidó Pasquali o el periodista al citarlo
que en Cuba toda la conexión a Internet es satelital –mucho más lenta y
más cara que la fibra óptica-, por decisión de las leyes del bloqueo
estadounidense contra la Isla? Cuba no se autobloquea, ni bloquea a
nadie. Han sido las sucesivas administraciones estadounidenses las que
le han impedido a Cuba conectarse a la malla mundial de fibra óptica
submarina que posee ocho puntos en los territorios muy próximos a la
Isla en el Caribe y que optimizaría extraordinariamente la comunicación.
El sistema Arcos (Americas Region Caribbean Optical-ring System) conecta
con fibra óptica a EE.UU., México, Centroamérica, Sudamérica y el
Caribe, y brinda un servicio de ancho de banda de altísima velocidad.
Pero Arcos es copropiedad de 28 carriers de la región y está liderada
por New World Network, accionista norteamericano mayoritario que tiene
una participación del orden de 88,2%.
2. (Venezuela facilitará a Cuba) una capacidad monstruosa de 160
GIGAbytes/seg., sin aplicación en una isla muy atrasada
tecnológicamente.
Venezuela facilitaría a Cuba, a través de un acuerdo mutuamente
beneficioso para los dos países, el derecho legítimo a disfrutar y
enlazarse a la Red de Redes[2]. Los propios documentos oficiales
norteamericanos explican por qué Cuba entró tardíamente a la Internet,
con una débil infraestructura que tiene el gravamen adicional de pagarse
a precio de oro porque también el bloqueo prohíbe la venta a la Isla de
tecnología norteamericana, que como se sabe domina la industria del
hardware y el software.
3. Cuba sólo dispone de 124 megaBytes/seg en bajada de satélite y
de 65 megaBytes/seg en subida, una ridiculez.
En eso tiene razón: es una ridiculez, pero le faltó agregar que es
impuesta por los Estados Unidos que decide cuál es el ancho de banda que
puede contratar la Isla. Cualquierhotel o café internet que no esté
ubicada en el archipiélago cubano disfruta un ancho de banda igual o
superior al que dispone toda Cuba para sus transmisiones por Internet.
¿Por qué Pasquali olvida este dato? ¿Por qué elude decir que cada
Megabyte le cuesta a Cuba cuatro veces más caro que a todo el mundo y
tiene que pelearlo con uñas y dientes? La isla pudo contar con
navegación internacional solo a partir de 1996, con un condicionamiento
político: forma parte del paquete de medidas de la Ley Torricelli
(1992)[3] para “democratizar la sociedad cubana”. Esta Ley también
decreta –y está vigente hoy- que cada Megabyte (rango de velocidad de
conexión) contratado a empresas norteamericanas o sus subsidiarias debe
ser aprobado por el Departamento del Tesoro. Estableció limitar esa
contratación y decidió sanciones extraordinarias –multas de 50 000
dólares por cada violación- para quienes favorezcan, dentro o fuera de
EE.UU., el negocio electrónico o el más mínimo beneficio económico de la
Isla a través de la red.
4. El nuevo cable venezolano multiplicará en más de 2.500 veces la
capacidad de comunicaciones de Cuba. Esta inversión es un misterio: la
densidad telefónica cubana es de las más bajas del mundo.
Eso es una excelente noticia para los cubanos y a la vez, una
contradicción en la información ofrecida por Pasquali. Resulta que es
una ridiculez que Cuba tenga tan bajo ancho de banda –da por sentada la
falsedad de que es una decisión de gobierno-, y dos líneas más abajo le
preocupa que los cubanos quieran multiplicar su capacidad de conexión y
aumentar su densidad telefónica. No se entendería semejante formulación,
si la intención de Pasquali no fuera deslizar un prejuicio: “la
Islasatánica accederá a las tecnologías para vigilar a los demás.”
Quiere hacernos creer, sin que tengamos todos los datos sobre la mesa,
el absurdo de cualquier novela negra: la víctima es en verdad el
criminal.
5. El número de conexiones a internet es el menor de Latinoamérica
(0,9x100hab). ¿Qué se oculta al ampliar la capacidad informática de Cuba
si la población no tiene acceso a internet?
Más de lo mismo, para preparar el terreno, y otro dato manipulador. Cuba
ha tenido que construir un proyecto de acceso social e intensivo, de
modo que el 90 por ciento o más de las computadoras son utilizadas por
más de un individuo. Es puro sentido común. Si usted tiene que
distribuir la capacidad de conexión de un hotel para 12 millones de
habitantes, solo puede hacer dos cosas: o dárselo a un grupito de
personas o buscar una alternativa que garantice el empleo más amplio y
racional de ese recurso. Eso ha hecho. Se priorizan las universidades,
los centros culturales y de salud, los medios de prensa y los Joven Club
de Computación -más de 600 locales que funcionan en todas las
localidades del país, las 24 horas al día y que ofrecen cursos para
todas las edades en los que se aprende a utilizar estas tecnologías-. Un
millón de personas se han graduado en esos cursos, mientras que en todas
las escuelas hay laboratorios de computación, con un promedio de 20
estudiantes por computadora. En Cuba hay 146 aulas en parajes remotos
de las montañas, a las que asiste solo un niño y que son atendidas por
un maestro y varios instructores, uno de ellos de computación. ¿Por qué
un país bloqueado y pobre invertiría millones de dólares en instruir
desde muy temprana edad en el conocimiento de la informática? Si el
gobierno está interesado en limitar y censurar el acceso a Internet,
¿para qué entrena en el uso de las computadoras más modernas a más de 2
millones de niños y adolescentes, incluyendo aquellos que viven en
parajes perdidos de las serranías? ¿Por qué se silencia esta verdad,
fácilmente comprobable?
6. Cuba es uno de los 13 países que más censura internet.
¿Dónde están las pruebas? Hasta ahora lo único que sustenta semejante
afirmación es la machacona repetición de la frase, sin un sustento real.
Los más feroces incitadores de esta campaña, citados alegremente en
todos los informes del Departamento de Estado norteamericano, intentaron
probarlo y utilizaron para ello métodos ilegales. Reporteros sin
Fronteras envió clandestinamente en octubre de 2006 a una periodista
francesa, que estuvo viviendo un mes en la Isla y presentó poco después
el resultado de su trabajo de espionaje, bajo el seudónimo de Clarie
Voeux. El Miami Herald la entrevistó y dio cuenta de los resultados de
la investigación, que según ella “habían sido sorprendentes”. Los cafés
de internet en los hoteles y oficinas de correos permitían libre acceso
a los sitios web, inclusive a los considerados subversivos. “Me
sorprendió poder visitar todos los sitios web… Se trata de control del
acceso, no de censura'', dijo al diario.[4] Y, efectivamente, ahí está
el informe, pero “misteriosamente” nadie ha reparado en él.
7. El cubano normal y corriente no puede usar internet.
Falso. Lo que nadie puede es usar solo para sí mismo un canal tan
estrecho de navegación, aunque posea todo el dinero del mundo. Si el
país repartiera en unas pocas manos el estrecho espectro de enlace
satelital, convertiría la navegación en red en un imposible para los
cientos de miles de cubanos que hoy se enlazan a ella. El canal de fibra
óptica que conectará a Cuba y a Venezuela es para nosotros una gran
esperanza. No solo mejorará la calidad de la navegación, sino que dará
la posibilidad de extender este servicio a los hogares cubanos, un sueño
que es mucho más antiguo de lo que cabría suponer. En 1969 se creó en
Cuba el Instituto Central de Investigaciones Digitales (ICID). Quien
revise las intervenciones públicas del presidente Fidel Castro en esa
época se tropezará frases como esta: “Somos un país sin recursos
naturales, pero tenemos un recurso muy importante, la inteligencia del
cubano. La computación logra eso y estoy convencido de que cada cubano
podrá contar en el futuro con máquinas como estas”[5]. ¿Qué otro
objetivo podría tener un país que está formando a millones de personas
en el uso de la computación?
8. Los turistas pueden bajar sus correos en los hoteles si están
dispuestos a pagar tarifas muy altas.
Todavía no he visto un escándalo por los precios del acceso a Internet
en los lugares a donde acceden los turistas en Europa, increíblemente
más caros que los de los hoteles de la Isla, sin que se tenga ninguna
noticia de que ellos padecen el drama nuestro. Y aquí viene otro dato
oculto: lo que pagan los turistas sirve para financiar una pequeña parte
de los costos del acceso social a Internet. La Isla paga cada año diez
veces más por esa tubería de 124 Mb/s, que lo que paga uno de los
hoteles Hilton de Miami por el mismo servicio, con mejores prestaciones
porque no tiene que lidiar con el retardo de la transmisión del
satélite, ni con el extra que le quitan a todos los que se conectan
fuera de los Estados Unidos.
9. “¿Para qué va a servir? Temo lo peor. Con una décima parte de la
capacidad de ese cable (el de La Guaira a Siboney) se pudieran desviar a
La Habana todas las conversaciones telefónicas venezolanas, fijas y
celulares, para filtrarlas y espiarlas."
Otra especulación absurda. Este tipo de tecnología de minería de datos
altamente sofisticada es de propiedad casi exclusiva norteamericana. Hay
suficiente documentación que prueba que Estados Unidos es el único país
con capacidad para procesar cada año 9 trillones de correos
electrónicos, mil millones de llamadas a través de celulares y otras
tantas desde teléfonos fijos que pasan por los nodos de ese país, donde
se controla el 90 por ciento de las transmisiones por Internet. The New
York Times ha explicado que la nación estadounidense puede hacerlo
“gracias a que la Agencia de Seguridad Nacional tiene una enorme
influencia en las corporaciones de telecomunicaciones, que están
obligadas a cooperar en asuntos de inteligencia. A través de puertas
traseras cuidadosamente establecidas con órdenes presidenciales en
nombre de la guerra contra el terrorismo, los oficiales de inteligencia
norteamericanos acceden a los grandes nodos por donde transita la
comunicación del planeta.”[6] Un experto como Pasquali debe estar
perfectamente enterado de esto.
10. Chávez otorgó a una empresa mixta cubano-venezolana un contrato por
valor de 134 millones de dólares para expedir el documento nacional de
identidad y el pasaporte de los venezolanos. Según el ministro del
Interior venezolano, Pedro Carreño, se "almacenará datos importantísimos
del ciudadano". De esta manera se entrega la información de 26 millones
de venezolanos a un Gobierno extranjero.
Esta es la misma lógica de George W. Bush, quien en su Plan para Cuba[7]
de 2004, llega a la conclusión simplista de que, como Cuba es capaz de
producir productos biotecnológicos para la salud, está produciendo armas
bacteriológicas. No tiene ninguna prueba, pero eso qué importa. Pasquali
sigue la rima. Si Cuba produce software - para sostener su
infraestructura, paliar el bloqueo e incluso obtener ingresos por esta
razón-, seguramente controlará el uso de esa tecnología desarrollada
para terceros. Es como decir que usted se compra una botella vacía en el
mercado y después alguien lo quiera convencer de que el líquido que le
echó es propiedad y uso del hombre que sopló el vidrio en la industria.
Es otro absurdo, pero no se pone en duda porque sirve para satanizar y
marginar a Cuba y a Venezuela. ¿Por qué no se habla tampoco del
precedente de PDVSA? Los que tengan memoria recordarán que el sistema de
administración de la principal industria petrolera de Venezuela,
incluyendo sus contenidos, eran controlados por una empresa
norteamericana, vinculada a los servicios de inteligencia de ese país
que violaban con franca impudicia la soberanía venezolana. [8]
Saludos,
--
jetm
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